Instituto Archeros de Borgoña
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De Rojo y Amarillo
Glenshiel 1719
La banda real de Castilla
GUARDIAS VIEJAS
EL 2 DE ENERO DE 1762 España entró en guerra con el Reino Unido. Al poco de comenzar el conflicto las baterías costeras españolas hundieron por error una falúa cargada con pasas y vino que fue atacada por confundírsela con un navío inglés. Este incidente se ha usado hasta la saciedad para justificar las razones por las que el rey Carlos III decidió cambiar en los buques la bandera blanca tradicional por la actual. Pero ¿Fue esa la causa auténtica o sólo un pretexto? ¿Es cierto que se usaron los colores actuales por el reino de Aragón? ¿Por qué no se convirtió en bandera nacional hasta 1843? ¿Cómo eran realmente las banderas carlistas? ¿Por qué la II República cambió la bandera nacional? ¿Qué es eso de la bandera «anticonstitucional»? Estas preguntas suelen ser respondidas con desacierto e ignorancia.
AL AMANECER del 22 de noviembre de 1827, una hermoso y afilado bergantín, rápido y velero, zarpaba con la brisa de la mañana veraniega del puerto de Río de Janeiro. Con 40 tripulantes, aunque era un barco negrero, iba "armado en corso y mercancía", pues en aquellas fechas, el Imperio Brasileño se encontraba en guerra con las Provincias Unidas del Río de la Plata por la Banda Oriental (hoy Uruguay), que luchaba por su independencia. Estaba bien protegido por diez pequeños cañones, cinco por banda y uno en proa, por si tropezaba con presas legítimas por causa del estado de guerra de su nación. Era el "Defensor de Pedro". 

En estas páginas van a encontrarse con una historia de piratas, pero no una de las que aparecen en las películas de Hollywood, sino de violadores, saqueadores y asesinos, es decir, piratas de verdad.
Con cinco cañones por banda
EN 1582 UNA FUERZA MILITAR ESPAÑOLA, al mando del capitán Juan Pablo de Carrión, se enfrentó con un importante grupo de piratas "wâko" (principalmente japoneses) liderados por Tay Fusa. Las batallas tuvieron lugar en las proximidades del río Cagayán (conocido como Tajo del Norte) como respuesta a los saqueos ene las costas de Luzón, combates que se saldaron con victoria española.

El suceso fue uno más de los enfrentamientos entre españoles y piratas asiáticos que habían comenzado con el ataque a Manila de 1574, cuando una gran coalición de piratas chinos y japoneses trató sin éxito de tomar la ciudad. Sin embargo, por una serie de razones muy diversas, sobre estos combates ha nacido un enorme cantidad de leyendas que se alejan muchísimo de lo realmente sucedido, y con este trabajo, intentamos hacer una aproximación a la verdad de los hechos, sin fantasías ni exageraciones. 
Cagayán 1582
Octubre 2025
Enero
2026
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LA EXPEDICIÓN ESPAÑOLA a Escocia en apoyo de los clanes jacobitas después de la insurrección de los mismos del año 1715 durante la Guerra de la Cuádruple Alianza (1717-20), y el intento de Felipe V de revertir los tratados de Utrech y Rastatt, es una de las desconocidas aventuras llevadas a cabo por tropas españolas en Europa contra su tradicional enemigo inglés. Por razones diversas, y muy extrañas, ni las unidades españolas participantes en la campaña, ni sus mandos, ni el ORBAT de la batalla de Glenshiel, el principal hecho de armas de la campaña, eran correctos en las pocas referencias españolas y británicas sobre la batalla, errores que siguen presentes en la mayor parte de los trabajos que se siguen publicando en España y el Reino Unido por lo que esperamos con este trabajo, modestamente, terminar con ellos.
LAS VIEJAS TRADICIONES de los reinos cristianos hablan de una enseña o estandarte especial que acompañaba a los reyes a la batalla, para señalar, junto con el pendón con las armas reales, la posición del monarca en la hueste. Fiel reflejo de lejanas tradiciones germánicas, que en los reinos de Castilla y León habían recibido a través los antiguos godos, los reyes guerreros eran la referencia principal del ejército y su presencia tenía que ser conocida en todo momento, pues de ella dependía en gran parte la moral de las tropas.
Movido por las modas importadas de allende los Pirineos, fue deseo del rey Alfonso XI crear una Orden de caballería al respecto e instituyó en el año de 1332 la Orden de Caballería de la Banda que, al igual que su homónima francesa —«l’echarp»— debía estar constituida por los más nobles caballeros de su reino.
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